
Hoy, para celebrar la preciosa noche que me ha regalado mi amigo carlitos el poeta, en el salón de mi casa, con lecturas de maravillosos poemas ajenos, y tras ver una de mis películas preferidas, "La última carta" (84 Charing cross road), he decidido volver a este redil que tengo tan abandonado, y colgar aquí, el maravilloso poema recitado en la película, obra de ese gran irlandés que fue Willian B. Yeats. Creo que si algún día se me hunde bajo tierra, si es que las alimañas o el crematorio no me devoran, creo que si tuviera que dejarme inerte en una caja de pino, con lapida incluida, creo que si fuera así, me gustaría, que en dicha lapida se incluyera este poema, desde hace muchos, muchos años, uno de mis preferidos, quizás el que más me gusta de todos los leídos, el que más me ha gustado desde siempre:
"Si tuviera los mantos bordados del cielo,
Tejidos del oro y la plata de la luz.
Los mantos azules, oscuros y negros del cielo,
De la noche de la luz y de la media luz,
Desplegaría los mantos bajo tus pies,
Pero siendo pobre no tengo más que mis sueños.
He desplegado mis sueños bajo tus pies.
Pisa suavemente, porque pisas mis sueños."
....No creo que haya que considerar a este poema como un racimo de versos tristes, no lo son, es un poema tierno, sí; es sincero, romantico, nocturno, quizás un poco patetico, pero es hermoso, verdaderamnte hermoso, y nada hermoso, sea cual sea el canón o naturaleza con la que queramos medir o comparar dicha hermosura, nada que sea verdadera e intimamente hermoso, nada que brille ante nosostros, por leve e incomprensible que sea para los otros ese resplandor, nada que sea bello, es triste.
Creo que hasta en la tristeza, por poca belleza que esta albergue, se puede convertirla la tristeza en una pequeña alegría o satisfacción... y ahora me acuerdo de Keats, diciendo aquello de la verdad que es belleza, y la belleza que es verdad...Ciao.