sábado, 19 de enero de 2008

El insomnio de un romano

Hace mucho que no escribo aquí, bueno en general hace mucho que no escribo, pero aquí estoy de nuevo. Tras pasar unas navidades, a mi entender bastante infernales, y tras reponerme un poco de algunas decepciones, pues aquí ando, muy grecolatino, es más, diría que todo mi ser está en un plan muy antiguo, ya que el rabillo del ojo se me está escapando a otras latitudes precristianas, y a otras geografías más sumerias, más acadias, más etruscas, pero de estas latitudes hablaré otro día. Hoy quería, aprovechando mi ligero desvelo, colgar aquí un poemillas de un romano, de esos de los que nunca había oído hablar (mi ignoracia, que sigue haciendo de las suyas, y lo que me queda...). El caballero en cuestión se llamaba Papinio Estacio (el papito "estaci", para los amigos), el caso es que este buen hombre, que vivió en el siglo primero después de "jesuscriste",y que era hijo de un profe de retorica y poesía napolitano, escribió, entre otras cosas, un conjunto de poemas, las "silvas", de las cuales voy a trascribir aquí una que me ha encantado, y que meritoriamente resulta ser la más famosa (¡y yo que creía haber descubierto América!):

El sueño

"¿Qué falta o qué delito he cometido, dulce sueño, el más tranquilo de los dioses, para haberme privado de tus dones? Los rebaños, las aves y las fieras van callándose todos, las copas de los árboles simulan que se vencen por el sueño fatigadas, las aguas de los ríos impetuosos no suenan tan ruidosas, las ondas de los mares no se ven encrespadas y en brazos de las tierras los océanos descansan. Es la séptima vez que Febe vuelve y contempla mis mejillas pálidas; las luces del Eta y de Pafos me han mirado también siete veces, y otras tantas la esposa de Titono ha pasado al lado de mi llanto y sobre mí ha dejado caer, compasiva, el helado rocío de su vara. ¿Cómo podré aguantarlo? Ni aún teniendo mil ojos, como el sagrado Argos, aquel que sólo abría la mitad en su guardia y nunca le ocurrió velar con todos ellos. Pero , ¡ay de mí!, si alguien ahora, oh sueño, con una larga noche por delante no te necesitara por estar estrechando en sus brazos a una linda muchacha, ven inmediatamente de allí: no te obligo a infundir en mis ojos el enorme poder de tus alas (a gentes más felices les dejo esa plegaria), basta con que me roces con la punta de tu varita mágica o con que pases apenas suspendidas en el aire tus plantas."

Bueno pues nada, un poemilla más, que siempre faltan. Ciao.

martes, 13 de noviembre de 2007

El invierno que viene

Hoy ha sido un día triste, una ramalazo del pasado, como una zarza que se aferra a tu camisa, así ha venido algo del tiempo peterito para recordarme que sigue ahí, y yo me he puesto malancolico, casi hundido, casi inxsistente d emí mismo, pero por la noche, con este invierno que se acerca, que debe estar esperando en alguna montaña a bajar a los valles donde los árboles aún siguen siendo de oxido y otoño, en algún lugar, ese invierno que viene, no sé porqué, me ha alegrado...

Besos

lunes, 15 de octubre de 2007

Desde Rumanía

Hoy me han traído desde Rumanía un libraco enorme sobre la historia de la literatura del país de los Carpatos, y la verdad es que me ha hecho tremendamente feliz. Ya saben los que me conocen/conocéis, lo mucho que me interesa la literatura de esas latitudes eslavo-magiares-dacias. La verdad es que un buen libro sobre literatura rumana era lo que me faltaba, así aprendo algo de esa lengua romance. Por cierto, el rumano fonéticamente hablando se parece a las lenguas eslavas, pero leerlo para un español, o un italiano, es más fácil de lo que se pueda pensar, y animo ha que lo hagan, o por lo menos que lo intenten.

Bueno, que tengo un vademécum de casi mil paginas sobre literatura rumana en mi mesa, y quiero ojearlo un poco... además, está cuajadito de poemas, bigrafias y referencias de decenas y decenas de escritores de por allí, y eso no es moco de pavo, ya que encontrar un libro así en estos lares no es nada facil. Saludos a todos, y "adio", como dirían en Bucarest, esa ciudad a la que llamarón la pequeña París del este...

martes, 25 de septiembre de 2007

Catulo, Altolaguirre y otros que me acompañan


Se supone que un blog es algo así como un diario, o un cuaderno de viaje, exterior o interior, al que permites el acceso a los desconocidos que cibervuelan por ahí. si es de esta forma, si un blog es eso, ¿debería ser un blog sincero?,¿una parte evidente del yo?, supongo que si, quiero creer que si, por lo tanto empecemos por ser sinceros:
Hoy ha sido un día extraño, de esos que hace tiempo que no tenía, pero he venido notando en los días previos como se avecinaban esas horas presentes en las que termino por mirar a través del cristal, pierdo la vista más allá de la ventanilla del tren, y entonces me ausento por completo, tanto que a veces no me puedo ni encontrar, y he de volver a casa con un mando remoto conectado por la parte de mí, que me aguarda en el calor templado de este hogar en el que resido.
Hoy me he sentido un poco Catulo, y un poco Altolaguirre (normalmente me siento más Emilio Prados que Altolaguirre, pero hoy ha sido el día del bueno de Manuel. Emilio me sabrá perdonar esta pequeña traición, al fin y al cavo ambos fueron grandes amigos, antes de que los accidentes de trafico y las soledades y destierros les vencieran).
Hoy he pensado en esos versos de Catulo que tanto me gustan, nada excepcional, los más conocidos, pero para mí muy clarificadores. Decía así el poeta romano tan enamorado de Lesbia: odit et amo, quare id faciam, fortasse requiris? Nescio, sed fiere sentio et excrucior.
o lo que es lo mismo en "cristiano": Odio y amo. ¿Cómo es posible?, preguntarás acaso. No sé, pero siento que es así y es una tortura.
Pienso dedicarle más momentos y espacios a este poeta latino, pero eso será en otra ocasión ;-)
Como he dicho antes, hoy también me ha sentido un poco Manuel Altolaguirre, y me he acordado de dos poemas suyos maravillosos, aquel que empezaba diciendo "Era mi dolor tan alto..." y aquel otro titulado "Para alcanzar la luz", que se expresa de esta forma en sus primeros versos: "Dicen que soy un ángel y peldaño a peldaño, para alcanzar la luz tengo que usar las piernas..."
Bueno, por hoy nada más, yo me quedo aquí, escribiendo mis "cosillas" y escuchando canciones de Elliott Smith, un magnifico compositor, triste y suicida, del que ya os hablaré más adelante. Otro día proseguiré con más Catulo y más Altolaguirre, y por supuesto más Emilio Prados... el bueno, cariñoso y atormentado de Emilio Prados... Ciao.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Muchas veces me he preguntado el por qué de crear un blog, ¿el afán de perpetuarse, de darse a conocer...? no sé por qué lo hacen los demás, no sé como funciona el ser humano, casi todo lo referente e mis semejantes me parece misterioso y oscuro. No sé por qué ellos quieren dejar sus huellas en el ciberespacio, ni siquiera sé a ciencia cierta por qué yo mismo me imbolucro en este pequeño proyecto, supongo que por gregarismo, o quizás por un deseo prácticamente inalienable, de dar a conocer, de mostrar a los demás, lo que se muestra ante mis ojos. Puede que todo sea ego... creo que, casi todo es ego, mejor o peor, más o menos altruista, pero al final, todo es ego, todo es existencia y fin. Puede que esto sea tan sólo una forma de escapar de la soledad; el tiempo lo dirá.